!Sea bienvenido a mi morada!
Entre por su propia voluntad, entre sin temor y deje aqui parte de la felicidad que lleva consigo
Dracula
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Ayer sostuve una conversacion con alguien a quien conozco poco. No deberia decirlo - quien soy yo para hablar mal de el?-, pero es envidiosillo, vanidoso, guardador de rencores y muy dado a los bienes terrenales.
Crei mi deber aconsejarlo. Le dije que es bueno ir por la vida sin ser ni envidiado ni envidioso; que debe olvidarse un poco de ese insignificante ser, su propio yo; que los rencores pesan demasiado como para cargar con ellos y que procure poner su pensamiento mas en los bienes del espiritu y menos en las efimeras cosas de la tierra.
El se apeno con mis palabras. Reconocio los defectos que le dije y prometio enmendarlos y seguir los consejos que le di. Estoy casi seguro que no los seguira, y pienso que no cambiara nada. Pero de cualquier modo fue buena la conversacion. Siempre es bueno conversar, aunque sea de vez en cuando, con uno mismo.
